Con la segunda era industrial se individualizó el trabajo al establecerse líneas de ensamblaje. Las personas dejaron de ver la figura completa pues aportaban sólo una pequeña parte repetitiva del proceso, fomentando el individualismo en la sociedad. Ahora, con el aumento de la competencia y con la velocidad del cambio, se cuestiona el individualismo.
La velocidad en la creación de los conocimientos y su distribución inmediata por Internet hace imposible que una persona sola asimile la información. Daniel Goleman en su libro “Inteligencia Emocional en el Trabajo” menciona un estudio donde se preguntó: ¿Qué porcentaje de la sabiduría que necesita para hacer su trabajo está en su mente? La respuesta en 1986 fue 75% y en 1997 fue solo un 20%. Hoy tenemos que repartir en equipo la responsabilidad de aprender y actualizarnos.
Según Kasemback, autor de “The Wisdom of Teams”, las personas pueden trabajar en conjunto en dos formas: en grupos o en equipos. Cuando se trabaja en grupo, las personas son responsables sólo de sus áreas. Su compromiso está con sus propias metas. Por ejemplo, en un directorio los gerentes de Marketing, Finanzas y Operaciones responden sólo por su área.
En cambio en equipo, la responsabilidad y el compromiso es por todas las áreas y metas. En un equipo que desarrolla un producto, integrado por personas de Marketing, Finanzas y Operaciones, cada miembro tiene roles definidos, pero el lanzamiento del producto es responsabilidad de todos. No hay casilleros, todos comparten la información y toman decisiones en consenso.
En grupo, el nivel de confianza y comunicación es mediano. La comunicación se limita al trabajo y no se tocan temas personales. En equipo, el nivel de confianza es elevado, la comunicación es fluida e íntima, aumentando el compromiso y la velocidad de respuesta. En grupo, el trabajo termina en la oficina. En equipo, los miembros son como familia y desarrollan actividades fuera del trabajo.
En grupo, los conflictos son negativos y demoran en resolverse.
En equipo, los conflictos son retos de crecimiento, son vistos positivamente y se resuelven de inmediato.
En conclusión, en equipo, la productividad y la velocidad para lograr resultados se incrementan de manera sustancial.
Pero trabajar en equipo no es fácil, requiere dejar hábitos individuales aprendidos en el colegio, universidad y trabajo.
Estamos acostumbrados a comprometernos con el resultado de nuestro propio trabajo. Para trabajar en equipo tenemos que tomar el riesgo de comprometernos con el resultado del grupo. ¿Que pasa si los compañeros no son capaces? ¿Si no logran el objetivo? ¿Cómo quedo yo si el equipo no funciona?. Para trabajar en equipo debemos tener una actitud de servicio con nuestros compañeros sin buscar culpables.
Los equipos no se forman de la noche a la mañana, se requiere no menos de dos años de paciente trabajo y tolerancia entre los miembros.
Hoy en el mundo empresarial, las bestias de la globalización rondan los mercados. ¿Cómo sobrevivir? Volviendo a nuestros orígenes: formando equipos.
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