Si empieza a sentir que nadie hacia las cosas tan bien como usted, cancela citas o las reduce a tiempos improductivos, algo ana mal, afirma Patricia Cànepa, consultora señior de DBM Perú.
Nadie como Roberto, escalo rápidamente posiciones, irradiaba éxito y se manejaba bien políticamente. Como gerente general, su éxito era notorio. Todo le salía bien, y empezó a creer que era infalible. En las reuniones solo recibía adulación y felicitaciones. Nadie se atrevía a objetarlo. Roberto empezó a endiosarse.
Dejo de escuchar a otros y empezó a descartas buenas ideas porque no eran suyas.
Empezó a sentir que nadie podía llevar el negocio adelante si no era él.
Dejo de tener tiempo para su gente al no estar cerca, se desconecto de la realidad de la empresa y se volvió arrogante.
La organización empezó a sufrir. Los gerentes se desmotivaron, al no ser escuchados y valorados. Dejaron de esforzarse y se convirtieron en ejecutores de órdenes. Ya no pensaban en lo que era bueno para la empresa, sino en que le gustaría a Roberto.
Cuando empezó a irritarse, a ser más intolerante, a maltratar a las personas sin saber por que, no piense en que su arrogancia le estaba pasando la cuenta. Muchos pensaron en irse, los mejores se fueron.
Lamentablemente, Roberto nunca se dio cuenta de que creerse un dios en la tierra es un mal negocio y pésimo marketing personal.
¿Qué hacer para evitarlo?
1. Si llega a la cima, no olvide de que esta en la tierra y no en el cielo.
2. Pida siempre comentarios y evoluciones continuas para saber lo que su gente realmente piensa.
3. Cuando participe de una reunión escuche activamente. Apague celulares, blackberry o laptop, mientras le hablan.
4. Establezca prioridad alrededor de sus gente, los mejores lideres le dedican por lo menos 40% de su tiempo. ¿lo hace usted?
5. Usted puede ser muy inteligente, pero no es dueño de la verdad. No lo olvide.
6. Asegúrese de estar rodeado siempre de excelentes profesionales y déjelos pensar y trabajar.
Fuente: Gestión
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